En una conferencia ofrecida ayer en el Galpón C del paseo costanero, la doctora Aída Kemelmajer, destacada jurista argentina, expuso sobre la autonomía progresiva de niños, niñas y adolescentes, abordando los desafíos críticos de la actualidad judicial, la resistencia que existe a que los menores avancen en este campo y dio como ejemplo casos reales judicializados, tanto a nivel nacional como internacional.
Ante una salón desbordado de asistentes, la prestigiosa expositora y una de las referentes más importantes del Derecho Argentino, enfocó su disertación en este tema de estricta actualidad y vigencia, señalando que la capacidad de ejercicio se adquiere gradualmente según la edad y madurez, permitiendo a los menores ejercer sus derechos por sí mismos. Y advirtió que la autonomía progresiva contrasta con la antigua visión de incapacidad absoluta, permitiendo que la representación parental disminuya a medida que el menor se desarrolla.
“La autonomía progresiva de niños, niñas y adolescentes es un tema que genera confusiones, especialmente en el sistema judicial y en la prensa, pero este principio no implica que los niños deban trabajar, ni elimina la responsabilidad parental o la obligación de educación, conceptos que a menudo se confunden; es el derecho a proyectar el propio proyecto de vida, pero no es igual a la autonomía de un mayor de edad; es gradual y se aplica a diferentes capacidades”, explicó la prestigiosa oradora y opinó: “El derecho debe superar el binarismo y aplicar el principio de proporcionalidad para resolver conflictos entre derechos”, como por ejemplo el derecho a la intimidad versus el derecho a la libre expresión de los padres en redes sociales.
La ex jueza de la Corte Suprema de Justicia de Mendoza consideró que la autonomía progresiva siempre debe ir de la mano del principio del interés superior del niño, y no puede usarse en su perjuicio; se debe juzgar para cada acto específico, y aseveró que esto no reduce las obligaciones del Estado de proteger a los NNA, sino que estas obligaciones se vuelven reforzadas.
Dirigiéndose a quienes se oponen a este principio del Derecho, dijo que la autonomía no implica desamparo, sino todo lo contrario, está está intrínsecamente unida al interés superior del niño buscando un equilibrio entre su capacidad y la protección de sus padres, la sociedad y el Estado.
En cuanto al marco jurídico, dijo que el El Código Civil y Comercial de la Nación (artículo 26) refleja este principio, donde el menor puede tomar decisiones, especialmente en temas de salud y derechos personalísimos, si tiene la edad y madurez suficiente, pero aclaró: “Cada caso es cada caso”.
La doctora Kemelmajer -coautora del Código Civil y Comercial- habló durante casi una hora ante un calificado auditorio conformado por jueces, juezas, funcionarios y funcionarias judiciales, operadores del sistema judicial, equipos interdisciplinarios y abogados y abogadas especializados en el fuero de Familia; y explicó, usando un lenguaje claro, como la Magistratura debe aplicar este principio en casos concretos, promoviendo una visión de los NNyA como sujetos de derecho y no solo como objetos de protección.
La conferencia de la jurista mendocina fue clave para entender el cambio de paradigma en el derecho de familia, enfocándose en la escucha activa y la participación de los menores en las decisiones que los afectan.
“La autonomía progresiva debe ser ponderada con otros derechos, evitando soluciones absolutas y el punto clave es el equilibrio que permita satisfacer en mayor extensión el deseo del adolescente, sin poner en ello en peligro el goce de los restantes derechos que el Estado se ha comprometido, aplicando siempre el principio de proporcionalidad”, describió la jurista.
Habló también de la relación con el interés superior del niño como fundamento y la conexión indisoluble entre la autonomía y la protección: "El interés superior del niño y la autonomía progresiva van de la mano. Autonomía progresiva está fundada para hacer respetar ese interés superior”, enfatizó y explicó que esto genera obligaciones reforzadas del Estado: “La autonomía no disminuye la responsabilidad estatal, no extingue las obligaciones que imponen a los Estados de garantizar la protección”, remarcó.
A través de ejemplos concretos, la doctora Kemelmajer mostró la desconexión que a veces se produce entre la ley y la práctica y se refirió a la lentitud judicial en un caso ocurrido en España donde tras años de apelaciones por un padre para ver a su hijo, el Supremo español ordenó volver a primera instancia porque "en todo este tiempo al chico no se lo escuchó. Esto evidencia que la autonomía del niño fue ignorada por el tiempo procesal”, advirtió.
Citó otros ejemplos de casos patrimoniales, de la autonomía plena demostrada y, en este contexto, criticó la tendencia del legislador a centrarse únicamente en la punitividad y la falta de visión restaurativa.

La Ley Penal Juvenil: Oportunidad perdida y foco en el castigo
Refiriéndose a la reciente ley penal juvenil promulgada en nuestro país, Kemelmajer fue enfática al señalar que representó una oportunidad desaprovechada, quedando atrapada en una visión limitada:
"Estoy en contra de la ley, creo se ha perdido una oportunidad muy grande. Tantos años estamos reclamando la ley penal juvenil y se ha perdido una oportunidad enorme porque toda América Latina está sacando buenas leyes penal juvenil y nosotros nos hemos quedado a lo lejos”, enfatizó.
La jurista criticó que el debate se haya centrado exclusivamente en la imputabilidad penal, ignorando los enfoques más modernos y efectivos: "Existen las personas o sea parecería que justicia penal solamente significa otro tipo de sanciones no hay terceras vías ignoran por completo la justicia restaurativa”, y advirtió que el enfoque se resume en "un punitivismo sacerdotal", que no resuelve los conflictos sociales subyacentes, y que, irónicamente, deja desprotegidos a los inimputables, reforzando obligaciones estatales que no se están cumpliendo.
La Dra. Aida Kemelmajer, una de las voces más respetadas del derecho argentino, lanzó aquí una dura crítica contra la reciente legislación penal juvenil, argumentando que el foco exclusivo en la imputabilidad penal ha desviado la atención de soluciones sociológicas más complejas y ha ignorado modelos restaurativos probados en otras jurisdicciones.
“La nueva ley, aunque necesaria en cuanto a garantías, no innova en el fondo del problema y se centra en aspectos ya cubiertos por el sistema judicial preexistente”, opinó y consideró que la ley se ocupó de "llenar un montón de artículos con todos los derechos que el chico tiene en el proceso penal; derechos que ya estaban implícitos en el sistema”.
"¿A quién se le puede ocurrir hoy que un chico de 16 años solo porque tiene 16 no tiene derecho a un abogado? ¿A quién se le puede ocurrir que un chico que es indiscutible puede ser usado como objeto de prueba...?", preguntó la jurista, quien enfocó su principal reproche en la adhesión a un modelo punitivo, y sentenció: “La ley es el reconocimiento más clarísimo de que en nuestro país no hacemos nada por los chicos imputados”.
Presentación del libro “Las Violencias desde el abordaje jurisdiccional en Formosa”
En el marco de esta visita histórica, la Dra. Kemelmajer junto al Dr. Ariel Gustavo Coll tuvieron a su cargo la presentación oficial del nuevo libro de la Dra. Viviana Karina Kalafattich, jueza del Tribunal de Familia de Formosa, titulado: “Las violencias desde el abordaje jurisdiccional en la Provincia de Formosa”.
Al referirse al libro, la doctora Kemelmajer, quien prologó el texto, ponderó el contenido y alcances del trabajo de la jueza Kalafattich y dijo que el problema de la violencia familiar al igual que otros temas jurídicos, como puede ser por ejemplo el derecho ambiental, están vinculados a la eficacia del derecho. “Tenemos leyes, tenemos normas, tenemos decisiones judiciales pero después hay que hacerlas cumplir”, afirmó.
Por eso consideró muy plausible que a alguien se le haya ocurrido escribir un libro que comente nada más y nada menos que un protocolo de actuación, razón por la cual -dijo- este libro tiene un valor agregado, toda vez que responde a lo que el Código Civil y Comercial dispone y contiene normas procesales en el Derecho de Familia y ahí de lo que se habla justamente es de respetar el principio de la tutela judicial efectiva; “y a este principio fundamental de un proceso está dirigido este libro, este manual podríamos decir, un manual aplicado que nos enseña que no hay panaceas universales, no hay remedios universales sino que cada caso compromete a cada persona y a esa persona hay que atender. Y el segundo principio del que parte es que cualquier estrategia que queramos tener desde el Poder Judicial va a fracasar si la gente no tiene confianza en el Poder Judicial. Y esto es muy importante, podríamos decir que es trascendente, porque sin confianza no respondemos a la verdadera servicio de justicia, y el libro hace muy especial hincapié en este tema de la confianza, que cuando la gente venga a buscarnos, sepa que vamos a hacer lo mejor que está en nuestro alcance, buscando siempre ese derecho a una vida sin violencia”.
También reveló que el libro aborda una cuestión muy importante señalando que no hay que adherir a un punitivismo excesivo que no es la solución a este tipo de problemas, que son, en definitiva, conflictos sociales. “Y sobre estos pilares la autora menciona lo que la Corte Interamericana nos viene exigiendo, actuar con una deficiencia reforzada, que tiene que ser oficiosa, indelegable y con una escucha activa; todas estas cosas que no estamos muy acostumbrados a hacer porque siempre la estamos delegando y vamos generando una gran burocracia en lugar de estar cada uno de nosotros arriba del problema; entonces todo esto lo que cuenta el libro se hace aún hoy más requerible y exigible en función de lo que hoy llamamos la violencia digital que lo tenemos a las puertas y en forma podríamos decir gráfica”, describió.

Aplicación efectiva de leyes y reglamentos
Por su parte, el ministro del STJ, Ariel Gustavo Coll destacó la importancia del libro de la jueza Kalafattich por la temática que aborda y el modo en que lo hizo, señalando que la aplicación efectiva de leyes y reglamentos contra la violencia de género enfrenta hoy una grieta crítica entre el papel y la realidad. “A pesar de todos los avances legislativos del siglo XXI, la transición de la norma jurídica a la posición concreta de la víctima choca a menudo con barreras estructurales y culturales y, al mismo, transitando el presente siglo a un escucho y esto es particularmente a mí lo personal me alarma, que se siga reivindicando la oposición a toda intervención externa, particularmente del Estado, dentro del grupo familia frente a un conflicto de esta índole.
El magistrado enumeró las leyes internacionales, nacionales y de nuestra provincia que están vigentes para combatir y erradicar la violencia de género y habló puntualmente de una ley pionera, la número 1160, sancionada en Formosa en el año 1995, fruto de un encomiable acuerdo político entre partidos políticos antagónicos locales, más puntualmente de dos mujeres, las exlegisladoras Adriana Bortolozzi de Bogado y Viviana Babini. “Ellas ya veían hace más de 40 años esta problemática de la violencia familiar”, recordó.
Señaló en tal sentido que de aquella punta de la historia a esta, ahora, en la nueva Constitución de Formosa que se acaba de solucionar en septiembre del año pasado, se incorporó finalmente la perspectiva de género en todas las normas que regulan la materia educativa. “Es decir -explicó- todas las políticas educativas de la provincia deben implementar a partir de ahora la perspectiva de género. Eso a mí me abriga la esperanza de que las generaciones posteriores que salgan de los ámbitos educativos lo harán con otra mentalidad, mucho mejor”.
Se refirió además a los reglamentos aprobados por el STJ de Formosa, la guía conceptual y metodológica para incorporar la respectiva de género y el manual de procedimiento en materia de violencia intrafamiliar, sobre el cual gira el libro que acaba de escribir la doctora Kalafattich, es decir la aplicación práctica poniendo énfasis en una acción combinada de todos los actores políticos y sociales para tener una chance de éxito.
Tras celebrar la inclusión de la perspectiva de género en materia educativa en Formosa y opinó sobre la necesidad de sumar y coordinar acciones con todos los sectores del estamento público, ya que “si alguien piensa remotamente que el Poder judicial por sí solo va a solucionar el problema de la violencia de género y la violencia intrafamiliar está sinceramente fuera de la realidad. El Poder Judicial solo no lo puede hacer ni lo va a hacer solo necesariamente tiene que haber un entrecruzamiento institucional con los otros con los demás poderes del Estado y con las organizaciones que dependen de los poderes ejecutivos”.
Se refirió entonces a la existencia de una fragmentación institucional y abogó por avanzar para consolidar un trabajo coordinado, conjunto y unificado, con el norte puesto en la creación de metodologías de acción en materia de violencia de género y violencia intrafamiliar.
“Celebro esta obra porque realmente da herramientas para que de una vez por todas podamos actuar coordinadamente los poderes del Estado, no solamente los judiciales, ya que para el tratamiento de los casos de violencia familiar hay que desprenderse no solo de los prejuicios, sino también de aquellos procedimientos clásicos, los cuales deben ser reformulados”, opinó el doctor Coll, tras recordar que las convenciones internacionales obligan hoy a hacer todo lo necesario y eso implica agudizar el ingenio, generar ideas, desprenderse de egos y trabajar en conjunto todas las áreas del Estado, porque estamos frente a un flagelo que no admite limitaciones de ninguna especie. “Tenemos las herramientas y si faltan recursos, hagámoslo y como dijo Roosevelt alguna vez, haz lo que puedas con lo que tengas donde te encuentres pero hazlo. Y este libro otorga herramientas muy buenas para todos los operadores del sistema porque baja a la práctica toda esa estructura legal que tenemos que a veces parece que va por un lado y nosotros por otro”.
Reconocimiento
A su turno, la jueza Kalafattich agradeció profundamente a todos los que colaboraron y estuvieron a su lado a la hora de redactar el libro, y destacó de manera puntual la presencia de la doctora Aída Kemelmajer, a quien definió como una genia del Derecho, confesando ser su ferviente seguidora y permanente motivo de inspiración; “no solamente para mí sino para muchas y muchos de los que estamos aquí”, indicó.
Destacó la magistrada la amplia convocatoria del evento ante un salón colmado de asistentes, algo que agradeció visiblemente emocionada, citando a abogados y abogadas de la provincia de Chaco y de la ciudad de Asunción, Paraguay; “todos trabajando por el mismo objetivo, erradicar la violencia para que nuestros niños y nuestras niñas tengan una vida mejor, una vida sin violencia, y dejar una sociedad mejor a nuestros hijos y nietos”.
El evento fue ambientado con canciones interpretadas por el grupo musical “Ensamble”, que se ganó el cerrado aplauso de la concurrencia.
La jornada finalizó con la entrega de presentes recordatorios a la ilustre visitante.
