Juezas de diferentes fueros brindaron importante capacitación sobre la no violencia contra la mujer

Juezas de diferentes fueros brindaron una importante capacitación sobre los alcances la legislación que actualmente está vigente en materia de violencia de género a nivel nacional y provincial, y al mismo tiempo, dieron a conocer casos que en el ejercicio de sus funciones tuvieron que analizar, investigar y resolver.

 

En coincidencia con el "Día Internacional de la No Violencia Contra la Mujer", las magistradas lanzaron un fuerte llamado a luchar contra esta problemática social que atraviesa todos los sectores y estamentos de nuestra comunidad, y exhortaron poner todo el esfuerzo en acciones dirigidas a "concientizar y prevenir" hechos de violencia consumados en perjuicio de la mujer.

El curso fue organizado por la Escuela Judicial y tuvo lugar el viernes a la tarde en el sexto piso del Edificio de Tribunales de nuestra ciudad. Fueron las disertantes de la jornada las juezas Lilian Fernández, de la Cámara Primera en lo Criminal, Pamela  Ifrán del Tribunal del Trabajo y Karina Kalafattich del Tribunal de Familia. El cierre estuvo a cargo del ministro del Superior Tribunal de Justicia de la provincia, Ariel Gustavo Coll.

La jornada tuvo como objetivo transmitir a magistrados, funcionarios y empleados del Poder Judicial los alcances de la legislación vigente en esta materia, partiendo de la base que la violencia de género es transversal y, por tanto, atraviesa todos los fueros de la Justicia provincial. Al mismo tiempo, a partir de casos prácticos desarrollados por las expositoras -todas juezas en funciones- se buscó que el auditorio interprete como se aplican estas leyes y las resoluciones adoptadas ante cada hecho de violencia de género.

Mejor prevenir

En la apertura de la charla, la jueza del Tribunal de Familia Silvia Pando, presentó formalmente a las juezas disertantes, y luego hizo una breve reseña de la evolución y avances normativos logrados en el tratamiento de esta problemática, cuyo derrotero se remonta a medio siglo atrás.

La magistrada hizo foco en la declaración de la Convención de Belem Do Pará y, puntualmente, en los tres verbos que componen su título: sancionar, prevenir y erradicar toda forma de violencia contra la mujer.

Asimismo, se refirió específicamente a la importancia que tiene la prevención a la hora de luchar contra este tipo de violencia, que es un modo también de concientizar a toda la sociedad. "Concientizar y seguir concientizando es clave en esta lucha donde el único vector de cambio somos nosotros mismos", enfatizó.

La doctora Pando recordó que la violencia es un tema que atraviesa a toda la sociedad transversalmente porque está en todos lados, en todos los ámbitos, en todos los niveles y en todos los países. "No hace falta ser legislador, jueza ni maestro para dar una clase, allí donde estamos tenemos que darnos cuenta cuando ocurre eso, atrapar el hecho y concientizar, pero no podemos concientizar si nosotros mismos no tenemos esto realmente incorporado", remarcó.

La jueza de Familia consideró que el sentido que tiene recordar este día es generar conciencia colectiva y visibilizar este tema tan preocupante, convencidos de que "nosotros somos la herramienta de cambio", insistió, señalando que la tarea debe emprenderse en todos los ámbitos de la comunidad: Iglesia, familia, trabajo, etc. ya que esta no es una problemática de competencia exclusiva del Tribunal de Familia ni de los jueces Penales o del Trabajo, "es un tema de todos que demanda el compromiso de todos para luchar desde la prevención y la concientización para poder evitar que sigan ocurriendo episodios de violencia de género. Cuando uno previene ya no necesita sancionar porque ya no ocurrió el hecho, erradica, es decir se cumplen los objetivos de ese tratado internacional", remarcó la jueza, quien abrigó la esperanza de que por este camino llegue el momento en que ya no se tenga que conmemorar o recordar un día de la no violencia contra la mujer.

Enfoque normativo

Al desarrollar su exposición, la jueza de la Cámara Primera en lo Criminal, Lilian Fernández describió todo el cuadro normativo penal existente  con relación a este tema, recordando que  en la última reforma del Código Penal Argentino fue incorporada la figura del femicidio en el artículo 80 inciso 11, el cual prevé una pena de reclusión perpetua al que maté a una mujer cuando el autor fuera un hombre y mediare violencia de género, tratándose en consecuencia de un tipo penal específico.

La jueza Fernández hizo un minucioso análisis de cómo fue avanzando la normativa hasta llegar en la actualidad a la figura del femicidio y feminicidio, asignándole enorme importancia a la convención interamericana de Belem Do Pará, donde se habla  de la violencia como todo acto o conducta que por el género se dirige contra la mujer, ya sea para exterminar su vida o para causarle un daño o sufrimiento, sexual, físico o sicológico, tanto en la faz privada como pública.

Asimismo, explicó que en la legislación Argentina se vivieron tres etapas o  distintos estadíos de evolución; en principio en 1921 cuando se sancionó el Código Penal no se hacía referencia al género ni tampoco se daban herramientas para que los jueces puedan dirimir esta cuestión porque era un problema ajeno. "Como mucho había a una ley que se refería a la violencia doméstica, pero como algo todavía solapado y ni siquiera de interés del Estado", reseño, recordando que en la reforma del año 1993 la Constitución Nacional incorporó el artículo 75 inciso 22 referido a la eliminación de la discriminación, apareciendo recién ahí la punta del ovillo en términos de responsabilidad del Estado.

Luego en una segunda etapa aparece la ley 26485 que es la ley de protección integral, donde el Estado reconoce y comienza la lucha por la incorporación a la legislación de la Convención de Belem Do Pará, hasta que finalmente y no hace mucho, en el año 2012 se Reforma el Código Penal Argentino y, entre otros temas, introduce la política de género y, específicamente, la lucha contra este tipo de delitos.

Respecto al tipo penal de femicidio, la jueza explicó que la norma exige que debe mediar violencia de género, con lo cual cualquier delito cometido contra una mujer no implica que necesariamente cumpla con las características que demanda la legislación.

A la luz de su experiencia como jueza Penal y por los hechos analizados desde la entrada en vigencia esta norma, la doctora Fernández reconoció que es muy difícil probar un hecho de violencia de género por las características propias de este delito y porque existe un gran "no te metas", ya que generalmente ocurren dentro de un contexto familiar y sentimental. "Esto no significa que queda impunes -aclaró- ya que quedan atrapados en otra calificación que también establece la misma pena", aunque destacó que ahora se está haciendo el ejercicio de engarzar a través del concurso ideal el agravante del vínculo con el femicidio.

Finalmente, la magistrada relató los casos que llegaron a sentencia en las dos Cámaras Penales de la provincia, señalando que en todos ellos quedó claramente evidenciado el estado de preponderancia de los hombres frente a las mujeres y el sometimiento al que estaban sumidas las víctimas, en un contexto de relación desigual de poder.

Moobing

Por su parte, la jueza del Tribunal del Trabajo Pamela Ifrán se refirió a la violencia laboral, sus formas, consecuencias y sanción legal, aludiendo al contexto normativo que tiene este tema y los casos que llegaron al fuero laboral para su resolución.

La jueza explicó que la violencia laboral es una temática que está abordada en la Constitución Nacional, artículos 14 bis, 16 y 19, también en los tratados internacionales y en los tratados incorporados en la Constitución Nacional a partir de la reforma del año 1994, más precisamente en el artículo 75 inciso 22. También el nuevo Código Civil y Comercial prevé este tema en los artículos 51 y 52.

Señaló que la violencia laboral abarca dos conceptos: la discriminación, y el denominado moobing que es el trato hostil o vejatorio al que es sometida una persona en el ámbito laboral de forma sistemática provocándole trastornos y enfermedades.

"La violencia laboral es también llamada la violencia invisible y que, posteriormente, con el ejercicio constante y cotidiano, estas emociones invisibles se van a transformar en visibles cuando comiencen las manifestaciones psicosomáticas que van a llevar enfermar al trabajador, en la búsqueda de que abandone su trabajo o sea echado de su trabajo o enferme definitivamente", precisó la jueza Ifrán.

Kalafatich: “La víctima de violencia de Género no tiene libertad de elegir”

La jueza del Tribunal de Familia, Viviana Karina Kalafattich habló en el curso de capacitación sobre el controvertido tema referido al desistimiento de la denuncia y el procedimiento que se lleva adelante en un hecho de violencia de género.

Fue categórica al afirmar que la víctima de violencia de género “no tiene libertad de elegir”, razón por la cual consideró fundamental dar la contención necesaria a la mujer al momento que está por radicar una denuncia, la cual debe ser tomada por personal capacitado en esta materia.

La jueza recordó que el procedimiento en violencia familiar tiene reglas específicas que se activan a partir de la denuncia (competencia, legislación activa y pasiva, principios procesales, medidas cautelares, etc.), y con relación al desistimiento de la denuncia dijo que es una forma anormal que tiene un proceso.

Tras enumerar las diferentes causas que llevan a una mujer a querer dejar sin efecto su denuncia (reconciliación con su pareja, motivos económicos, familiares, los hijos, etc.), la jueza Kalafattich sostuvo que es el magistrado quien debe disponer el cese del proceso. “Por eso es muy importante, en primer lugar, contener a esa mujer que está por denunciar, para recién después escuchar su relato y volcarlo en forma detallada, brindándole toda la información sobre sus derechos, las medidas que se van a tomar, en que consiste el procedimiento y la solución a la que se puede arribar”, remarcó.

Dijo que son numerosas las motivaciones que llevan a una mujer a querer desistir de la denuncia formulada contra su pareja o agresor, las que generalmente responden a causas externas (pautas y creencias propias del patriarcado, economía, lazos familiares, los hijos, etc.), pero recordó en tal sentido que actualmente existen fallos judiciales que no admiten esta rectificación.

“En este contexto, la mujer, a diferencia del hombre, toma decisiones pensando en todo su entorno afectivo (madres, hijos, etc.), lo que oculta a su vez una falta de autonomía”, afirmó Kalafattich, señalando que la prueba fundamental de un proceso de este tipo es sin dudas el testimonio brindado por la víctima. “Tenemos que comenzar creyéndole a la víctima y darle el tratamiento adecuado a la denuncia, para luego con el devenir de la investigación confirmar los hechos o desecharlos, pero lo que nunca tenemos que hacer es no iniciar el proceso o descreer del relato de la denunciante”, sentenció la jueza del Tribunal de Familia.

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