El ministro Coll elogió la redacción del libro sobre el trabajo social en la Justicia y destacó la importancia de su contenido

Dr. Collo - Ministro del Superior Tiribuna de Justicia - Formosa

Se llevó a cabo el pasado jueves en el salón principal de la Escuela Judicial, el acto de presentación del libro: “Los Albores del Trabajo Social Forense. Ayer y Hoy en el Poder Judicial de Formosa”.

La obra fue redactada por profesionales vinculadas al trabajo social pertenecientes al Poder Judicial de Formosa, bajo la coordinación de la licenciada Marta Portillo.

Son sus autoras: Eliana Almada, Gladys A. Cardozo, Delia Decoud, Angélica García, María Irma González, Laura Karina Portillo, María Cecilia Rolón, Marta Portillo, Anahí Zieseniss y Horacio Monti.

La ceremonia comenzó a las 18 con la presencia de los ministros del Superior Tribunal de Justicia, Ariel Gustavo Coll y Eduardo Manuel Hang, jueces del Tribunal de Familia, funcionarios y empleados judiciales y público en general.

Al hablar en la presentación de la obra, el doctor Coll destacó el trabajo literario al que calificó como “un acto de coraje”, que resulta más elogioso en este caso porque se trata de una obra colectiva. “En un mundo tan individualista poder sacar una obra colectiva, en la cual no existen las estrellas sino que todos son participantes realmente es elogioso y hay que reconocerlo”, enfatizó.

También subrayó el hecho de que sea la primera vez que un grupo de compañeras y compañeros se junten para realizar un trabajo tan importante como este y permitir que un libro hoy esté entre nosotros.

El magistrado hizo una breve reseña histórica del trabajo social en el Poder Judicial, desde sus inicios cuando la institución tenía solamente diez años de existencia, y se refirió a la primera parte del libro cuando se hace alusión a esta etapa del trabajo social. “Hay una necesaria evocación de los primeros tiempos. Un trabajo muy bueno que hizo Marta Portillo, recopilando toda la información que pudo desde 1960 en adelante”, relató.

Recordó que diez años después, en 1970 aparece la primera asistente social, María Rosa Elia, quien empezó con lo que tenía a mano, porque no había experiencias anteriores, iniciando así un camino que dejó huellas para lo que luego vinieron detrás.

El libro se remonta a los primeros años y avanza a través de sus páginas hasta la actual organización del trabajo social en el Poder Judicial de la provincia. También alude a la creación de las dos circunscripciones judiciales donde aparecen algunas compañeras conocidas: Angélica Negrita García, que cuenta algunos relatos interesantes de aquellos tiempos; Gladys Cardozo, que habla de Las Lomitas en los tiempos en que no había asfalto y era muy sacrificado el trabajo judicial en las Lomitas. “Bueno, pues ahí andaban las asistentes sociales dando la cara y Gladys Cardozo fue una de ellas; también María Teresa Duvante y Adela Polaffi”, evocó.

Más adelante, el doctor Coll puso de relieve a dos figuras emblemáticas: Angélica García por todo lo que hizo y por el trabajo que realiza en la actualidad desde la Secretaría de la Mujer, en estrecho contacto con el Poder Judicial en los casos de violencia de género, y Gladys Cardozo, que fue un paradigma del trabajo social, tanto en Las Lomitas como en Clorinda y, finalmente, en la capital provincial.

En su exposición, el juez Coll hizo una descripción de lo que sigue en el libro, con el relato de las experiencias que vivieron los profesionales al desempeñarse en distintas áreas del Poder Judicial.

Así, el licenciado Horacio Monti se refiere al enfoque interdisciplinario como herramienta utilizada en el Tribunal de Familia, y en especial en los casos de violencia de genero; Karina Portillo, Eliana Almada y Anahí Zieseniss, también relatan sus experiencias en el campo del Derecho de Familia a partir de la impronta que le dio el nuevo Código Civil y Comercial, que vino a cambiar completamente el paradigma del derecho de Familia. Refiere al proceso metodológico del trabajo que realizan en función de las distintas situaciones jurídicas que se plantean, decodifica sus experiencias y sistemas de trabajo y ponen el acento en el otro, en la persona que van a entrevistar.

“Nosotros no tratamos caratulas; está bien, en las caratulas están las personas, obviamente pero debajo de cada caratula hay personas de carne y hueso, como ustedes, como yo, como Eduardo, como Marta, que lo que menos quieren es tener un conflicto judicial, mucho menos un conflicto de Familia, cualquiera que tuvo un conflicto de familia sabe lo mucho que sufre esa familia”, remarcó.

También aludió al trabajo de la licenciada María Cecilia Rolón que realiza un interesante aporte desde su labor en el Juzgado de Menores y refriere más a específicamente a la intervención profesional con niños, niñas y adolescentes en el ámbito de la Justicia Penal.

Los tres paradigmas

Por otra parte, habló del control social, que hoy parece superado, aquel que venía de la Ley de Patronato, “digo parece superado porque uno a veces cuando escucha algunos comentarios mediáticos evidentemente no está superado. Algunos creen que los niños y niñas que tienen conflicto con la ley Penal es mejor encerrarlo hasta que cumplan 21 años o 18 y si es posible aislarlo completamente de la sociedad. Es este el paradigma del control social que parece superando pero que todavía emerge con fuerza en algún pensamiento autoritario”, advirtió.

Respecto a la protección integral de la infancia, destacó la importancia del reconocimiento a la Convención Internacional Sobre los Derechos del Niño que ya está vigente, e instrumentos similares; y, finalmente, se explayó sobre la Promoción Social de la Infancia, que reconoce y trata de regular el trabajo infantil. “Este paradigma parte de considerar que hay niños que trabajan y es una realidad social que debemos enfrentarla y mejor, en vez de ocultarla, tratemos de que la legislación le regule sus derechos y obligaciones como cualquier trabajador. Es un tema opinable, muy opinable, yo no estoy de acuerdo, es obviamente mi posición personal”, consideró.

Asimismo, aludió a los derechos del niño, los procesos de intervención y la ley 26.061 que sigue sin reglamentarse en la Provincia de Formosa, “con lo cual estamos con una mora terrible, no obstante lo cual se aplica igual, aunque sería bueno que exista una reglamentación local que permita acomodar algunos paradigmas que tiene esa ley, que es muy amplia, con conceptos muy abiertos, para poder manejarnos con mejores herramientas”, señaló.

Púiblico en la presentación del libro

Más adelante hizo una breve síntesis del capítulo que escribió la licenciada Delia Decoud, quien propone a los trabajadores y trabajadoras sociales que sistematicen sus intervenciones para generar al interior de los espacios laborales la reflexión y la discusión de sus propios marcos teóricos. “Creo que este libro es el puntapié inicial para eso, promoviendo la generación de nuevos conocimientos y que otros actores sociales, jueces, abogados, litigantes, puedan revisar la idea que a lo largo de los años fuimos construyendo respecto a los límites de las intervenciones de los trabajadores sociales dejando de lado esa visión tradicional que caracterizaba al asistente social como un mero visitador domiciliario, es mucho más que eso”, aseveró.

El libro finaliza con el relato de María Irma González sobre su experiencia como directora del Centro de Resolución Alternativa de Conflicto, poniendo su mirada como trabajadora social, y con una impronta diferente a la de resolución alternativa de conflictos promovió desde allí la Unidad Móvil del Poder Judicial.

Después habló la licenciada Portillo, quien compartió el estrado con los ministros Coll y Hang, y la parte final del acto fueron exponiendo ante la nutrida concurrencia, cada una de las autoras del libro contando sus experiencias y anécdotas vividas.

La ceremonia concluyó con la entrega de presentes recordatorios a los integrantes del grupo de profesionales que tuvo a su cargo la redacción del libro.

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